domingo, 31 de diciembre de 2006

La evolución de la Humanidad I: un marco para su estudio

Bajo éste título tan grandilocuente busco ir
desgranando, a lo largo de varios artículos,
algunos elementos de mi visión de la sociedad
humana, y a su vez plantear algunas iniciativas
que podrían contribuir positivamente a su
evolución.

En mi opinión la organización social de los humanos
es un sistema complejo que evoluciona como resultado
de una serie de leyes internas. Muchas de estas
leyes son de carácter "microscopico" y se refieren solo
a interacciones entre los individuos. No obstante, una
parte de la complejidad del sistema radica en que
existen también unidades de acción de una escala muy
superior a la de un individuo y que se rigen por sus
leyes propias. En esta categoria podemos situar a los
estados, a las multinacionales y otras entidades.
Está claro que esto convierte la busqueda de las leyes
elementales que rigen la dinámica del sistema en
algo muy complejo. Es obvio que en mi visión hay
mucho de la terminología de la Física, que conozco
bien. Me gusta apoyarme en dicha Ciencia, no solo
por mi conocimiento de ella, sino también por ser muy
precisa y predictiva e ilustrar algunos fenómenos que
hay que tener en cuenta a la hora de analizar la
evolución de la sociedad. Una de estas ideas es que la
complejidad de un sistema no radica tán solo en la de
sus leyes fundamentales. En Física éstas suelen ser
sencillas, pero fenómenos como la turbulencia, el caos
y las transiciones de fase denotan la complejidad del
comportamiento colectivo.

No pretendemos ignorar que un conocimiento de la
evolución de la sociedad es parte del cuerpo de
conocimiento de muchas Ciencias Humanas. Esto
incluye la psicología, la sociología, la antropología y,
sobre todo, la Economía y la Política, entendida ésta
última como Ciencia. Pero creemos que las Ciencias
no-humanas, como la Física, la Química, la Biología o
las Matemáticas pueden aportar muchas cosas al
conocimiento de la evolución de la sociedad humana.
Pensamos que esa pluridisciplinaridad ha sido, en
parte, responsable de que no se haya avanzado más
rapidamente en éste área.

En conclusión, creo que estamos aún muy lejos de una
comprensión teórica muy profunda de este tema. Hay
algunas cuestiones que sí están claras y conviene
señalar. En primer lugar, la evolución dista mucho de
ser un proceso estacionario o cíclico, en contra de
algunas afirmaciones en éste sentido. Muy al
contrario, en el momento actual hay elementos nuevos.
Entre ellos está el nuevo papel que representa la
modificación del medio físico: el calentamiento global,
el agotamiento de combustibles fósiles, etc. También
desde el punto de vista organizativo o económico hay
estructuras nuevas: las multinacionales, la
globalización, etc. Finalmente, como fuente
permanente de estimulos nuevos se encuentra la
tecnología. Quiero señalar por su papel destacado a
la ingeniería genética y, como no, internet.

Con toda la descripción anterior resulta patente la
dificultad para el desarrollo de una teoría predictiva
de la evolución de la sociedad. Pero con todo, el
enemigo más acerrimo de ese objetivo no es ninguno
de los anteriores. El verdadero problema radica en el
conflicto de intereses. Un teoría de la evolución social
no es bienvenida desde la óptica de las ideologías,
tanto si estas son religiosas como políticas. En muchas
ideologías existe un cuerpo de doctrina y unas
conclusiones decididas a priori, algo radicalmente
enfrentado con el espíritu científico en el que las
ideas son sometidas a escrutinio en función de su
capacidad para dar predicciones. Los conflictos de
intereses tambien surgen del ámbito político o
económico en el que un colectivo pretende mantener
una posición dominante. La predicción de la evolución
de los acontecimientos es una fuente de poder y dinero.
La diseminación de la información puede por tanto
eliminar este recurso.

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